Se desarrolla un edificio compacto, alineado a la calle Luis Moya Blanco, para liberar el resto de la parcela y poder desarrollar un aparcamiento parcialmente en superficie. Se opta por distribuir el programa en un edificio de planta rectangular, con un eje principal Norte-Sur. Con dos plantas sobre rasante y un semisótano donde se localiza la zona de instalaciones y el aparcamiento. Los patios interiores permiten ventilación y luz natural, lo que mejora la calidad ambiental dentro del centro.
Se plantea una construcción basada en elementos prefabricados, paneles GRC en fachada, lo que permite una construcción más rápida, eficiente y sostenible. Las instalaciones eficientes, la alta hermeticidad y unos aislamientos con altos espesores garantizan una demanda de energía y unos costos operativos realmente bajos.
Un edificio que trasciende los límites entre interior y exterior, donde la luz, el paisaje y la materialidad se combinan para crear un espacio habitable en total armonía con su entorno.